Prosperidad y Salud en Uruguay
a través de Desarrollo Sustentable

Biocombustibles a nivel global 2006

Hechos y tendencias
  • En 2005, Brasil produjo 16,5 billones de litros de etanol (45,2 por ciento del total mundial) con los Estados Unidos siguiéndolo de cerca con 16,2 billones de litros (44,5 por ciento del total). El etanol provee casi el 40 por ciento de los combustibles no-diesel brasileros y el 2-3 por ciento de los no-diesel norteamericanos.
  • La caña de azúcar es el cultivo más importante para la producción de biocombustibles actualmente y es la materia prima para la producción de más del 40 por ciento de toda la producción de etanol. El maíz se ubica en el segundo puesto: es la fuente primaria para la producción de biocombustibles en Estados Unidos y suple casi la misma cantidad de etanol a nivel mundial que la caña de azúcar.
  • El Biodiesel, producido principalmente de semillas de colza (canola) o de girasol, comprende el 80 por ciento de la producción total de biocombustibles de Europa. La UE contó con cerca del 89% de toda la producción de biodiesel del mundo en 2005. Alemania produjo 1,9 billones de litros, más de la mitad del total mundial.
  • La producción total de etanol alcanzó más del doble entre el año 2000 y el 2005, mientras que la producción de biodiesel, que comenzó con una base más pequeña, casi se cuadriplicó. En contraste, la producción de petróleo se incrementó solo un 7 por ciento durante este periodo.
  • En 2005, el etanol comprendió alrededor del 1,2 por ciento del abastecimiento mundial de combustibles en volumen y aproximadamente en 0,8 por ciento de las distancias recorridas por medios de transporte (debido a su menor contenido energético).
  • Entre 2002-04, la demanda mundial de combustibles se incrementó en un 5,3 por ciento. El consumo de China solamente se incrementó en 26,4 por ciento, mientras que el consumo en Estados Unidos rozó el 4,9 por ciento; en Canadá 10,2 por ciento y en Reino Unido 6,3 por ciento. La demanda en Alemania y Japón, mientras tanto, cayó en 1 por ciento y 2,6 por ciento respectivamente.
  • De los 47 países más pobres del mundo, 38 son netamente importadores de petróleo y 25 de ellos importan todos sus combustibles. Muchos de esos países, todavía tienen una base agricultural sustancial y están bien posicionados para hacer crecer cosechas con alto contenido energético.
  •  Casi el 80 por ciento de las reservas convencionales mundiales de combustibles están en manos estatales y fuera de alcance de la inversión privada.
  • El Banco Mundial reporta que la industria de los biocombustibles requiere 100 veces más trabajadores por unidad  de energía producida que la industria de los combustibles fósiles. La industria del etanol es reconocida por proveer de más de 200.000 puestos de trabajo en los Estados Unidos y más de medio millón de trabajos directos en Brasil.
  • El transporte, incluidas las emisiones producidas por el transporte de combustibles, son responsables de alrededor de un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionados a la producción de energía y esta cifra va en aumento.
  • El balance de GEI de los biocombustibles varía en forma dramática dependiendo de algunos factores como la elección de la materia prima, cambios en el uso de las tierras utilizadas, el sistema de producción de la materia prima y el tipo de proceso energético utilizado. En general, la mayoría de los biocombustibles utilizados tienen un sólido balance positivo de GEI. Los grandes beneficios en los GEI pueden ser logrados con entradas celulósicas, como cosechas de energía en forma dedicadas y residuos inútiles.
  • Las cosechas de energía tienen el potencial de reducir las emisiones de GEI en más del 100 por ciento (en relación a los derivados del petróleo) debido a que dichas cosechas pueden a su vez secuestrar el carbono del suelo mientras crecen. Las reducciones estimadas de GEI por la materia prima de los biocombustibles incluyen: fibras (pasturas como el switchgrass y árboles del género Populus) 70-110 por ciento; desperdicios (aceite usado, residuos de cosecha, efluentes) 65-100 por ciento; azucares (caña de azúcar, remolacha azucarera) 40-90 por ciento; aceites vegetales (canola, girasol, soja) 45-75 por ciento y féculas (maíz, trigo) 15-40 por ciento.
  • Además de la controversia sobre el balance energético de los biocombustibles, existe un consenso emergente de que todos los biocombustibles comunes contienen más energía utilizable de la que es requerida para producirlos. El etanol de maíz ha sido particularmente controversial, debido a que su balance energético promedio ahora excede claramente uno, gracias a la mejorada eficiencia energética en elrefinamiento tanto agricultural como en el etanol. En el futuro, el tipo de procesamiento de la energía será más relevante: una planta de biocombustible que utilice biomasa energética contribuirá mucho más en reducir las emisiones de GEI que una que utilice energía de la industria del carbón.
  • Incluso con subsidios, los ahorros económicos con los biocombustibles debidos a que se evitan las importaciones de crudo pueden ser considerables: entre 1975 y 1987, el etanol le ahorró a Brasil 10,4 billones de dólares en comercio exterior mientras que le costó al gobierno 9 billones en subsidios. Esta inversión pagó aún más en los años subsecuentes: estudios muestran que entre 1976 y 2004, la producción de etanol en Brasil sustituyó las importaciones de petróleo con un dividendo de 60,7 billones de dólares o tanto como 121,3 billones incluyendo los intereses evitados que se podrían haber generado por concepto de deuda externa (basados en la deuda anterior generada con la importación de crudo).
Desarrollos recientes en el industria de los biocombustibles (según lo citado en el reporte):
  • En los Estados Unidos, los altos precios de los combustibles y las presiones del sector agrario dieron paso en 2005 a la Renewable Fuels Standard (RFS) que requerirá del uso de 28,4 billones de litros de biocombustibles para transporte en 2012. Bajo nuevos lineamientos implementados por el acta de la Política Energética de 1992, varios gobiernos modificaron sus flotas de vehículos que funcionaban con diesel, debiendo ahora usar mezclas B20 (20 por ciento de biodiesel). Muchos en la industria creen que ese objetivo representa solo el piso, lejos de ser el límite, de la producción de biocombustibles.
  • En Brasil, el gobierno espera seguir avanzando sobre el éxito del programa Proálcool ethanol expandiendo la producción de biodiesel. Todos los combustibles diesel deben contener un 2 por ciento de biodiesel para el 2008, incrementándose a 5 por ciento para 2013 y el gobierno espera asegurar que los productores más pobres del norte y nordeste reciban una cuota justa de los beneficios económicos de la producción de biodiesel.
  • Como al comienzo de 2006, Colombia ordenó el uso del 10 por ciento de etanol en toda la gasolina vendida en ciudades con poblaciones mayores a 500 mil habitantes. En Venezuela, la compañía estatal de petróleo esta apoyando la construcción de 15 destilerías de caña de azúcar para los próximos 5 años, mientras en gobierno se enfrenta a un mandato de mezclas E10 (1 por ciento de etanol). En Bolivia, 15 destilerías están siendo construidas y el gobierno esta considerando autorizar mezclas E25. Costa Rica y Guatemala están también en las primeras etapas de expansión en la producción de etanol a partir de la caña de azúcar. Argentina, Méjico, Paraguay y Perú están también considerando programas de biocombustibles. Varios de estos países han aprendido de la experiencia de Brasil, el líder mundial de combustible etanol.
  • La directiva de la Unión Europea, animada por el deseo de una mayor seguridad energética así como también por los requerimientos del Protocolo de Kyoto, se ha puesto la meta de obtener el 5,75 por ciento de las necesidades de combustible para transporte de los biocombustibles para el 2010 para todos los países miembros. En febrero de 2006, la UE adoptó la ambiciosa Estrategia por los biocombustibles con un rango potencial mercantil y legislativo, buscando medidas para incrementar la producción y el uso de biocombustibles. Alemania y Francia, particularmente, han anunciado planes para expandir rápidamente tanto la producción de etanol como de biodiesel, con la meta de lograr objetivos en la UE anteriores a las fechas límite.
  • En Japón, el gobierno ha permitido mezclas con bajos niveles de etanol en preparación para un posible dictamen sobre mezclas, con la intención en el largo plazo de reemplazar el 20 por ciento de la demanda de crudo por parte de las naciones con biocombustibles o gas natural licuado (GNL) para el 2030.
  • En Canadá, el gobierno espera que el 45 por ciento del consumo del país tenga un 10 por ciento de etanol para el 2010. Ontario será la el centro del programa de etanol, donde el gobierno espera que todos los combustibles sean una mezcla del 5 por ciento de etanol para 2007.
  • En el sudeste asiático, Tailandia, impaciente por reducir el costo de la importación de petróleo mientras apoya a los productores domésticos de azúcar y mandioca, ha ordenado un ambicioso 10 por ciento de etanol mezclado con gasolina a partir de 2007. Por razones similares, Filipina ordenará pronto un 2 por ciento de biodiesel para apoyar a los productores de coco y un 5 por ciento probablemente al inicio de 2007. La industria de aceite de palmera planea proveer con una porción creciente de los requerimientos nacionales de diesel en Malasia e Indonesia.
  • La planificación China e India tiene también pensado expandir la oferta nacional de etanol y biodiesel. En India, un rejuvenecido programa de etanol de azúcar pide una mezcla E5 para la mayoría del país; el gobierno planea pronto, dependiendo de la disponibilidad de etanol, incrementar este requerimiento a mezclas E10 y luego E20. En China, el gobierno está haciendo un mandamiento de mezclas E10 en cinco provincias que cuentan con el 16 por ciento de de los vehículos de pasajeros de la nación.
  • En África, esfuerzos por expandir la producción y el uso de biocombustibles se han iniciado o están en camino en numerosos países, incluyendo Benin,Etiopía, Ghana, Guinea, Bissau, Kenya, Malawi,Mozambique,Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Zimbabwe.

Los extractos arriba citados son derivados y traducidos de un reporte del Instituto Worldwatch del 7 de junio de 2006. “Biocombustibles para el transporte:
Potencial global y sus implicaciones para una agricultura y energía sustentable en el siglo XXI”. http://www.worldwatch.org/node/4081

 
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